El proyecto energético de la central termoeléctrica San Felipe I avanza de forma sostenida y se perfila como una iniciativa clave para fortalecer la seguridad energética y el sistema eléctrico de la República Dominicana.
Durante un recorrido de supervisión, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, junto al Gabinete Eléctrico, verificó los avances de la obra en las instalaciones del proyecto GSF San Andrés, ubicadas en Boca Chica.
La planta está diseñada para aportar 470 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado a partir de mayo de 2027.

En la visita, guiada por representantes del proyecto, las autoridades constataron el progreso de componentes fundamentales, entre ellos la turbina de última generación, la caldera, la toma de agua, la planta de tratamiento, la subestación eléctrica en fase de pruebas, así como las conexiones de combustible y las áreas administrativas.
La iniciativa contempla una inversión estimada de 700 millones de dólares y operará con gas natural bajo tecnología de ciclo combinado, lo que permitirá una generación más eficiente y con menor impacto ambiental.

Según explicaron, este tipo de infraestructura responde a la necesidad de respaldar la creciente demanda energética y complementar la incorporación de fuentes renovables.
Los responsables del proyecto indicaron que la ejecución se mantiene alineada con el cronograma establecido, con una fase de ingeniería que supera el 98 % de avance.
Asimismo, se prevé que entre septiembre y noviembre se realicen pruebas clave en los sistemas asociados a la turbina, paso esencial para su entrada en operación.

Además del impacto en el sistema eléctrico, el proyecto energético generará más de 650 empleos durante su construcción, contribuyendo al dinamismo económico local.
La central incorporará tecnología avanzada, lo que refuerza su perfil como una de las infraestructuras más modernas dentro del sector energético nacional.


