La tensión Cuba volvió a escalar este lunes luego de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtiera que una eventual intervención militar de Estados Unidos provocaría “un baño de sangre y consecuencias incalculables”, en medio del deterioro de las relaciones entre ambos países.
A través de un mensaje publicado en la red social X, el mandatario afirmó que Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos y defendió el derecho de la isla a responder ante cualquier acción bélica externa.
Díaz-Canel sostuvo que las amenazas de agresión militar constituyen “un crimen internacional” y alertó sobre el impacto que tendría un conflicto para la paz y la estabilidad regional.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión diplomática entre La Habana y Washington.
La administración del presidente Donald Trump ha endurecido recientemente su política hacia Cuba mediante nuevas sanciones económicas, restricciones energéticas y presiones diplomáticas dirigidas al gobierno cubano.

La situación ocurre además en medio de una crisis económica y energética que afecta a la isla, marcada por apagones, escasez de productos básicos y un incremento del descontento social en distintos sectores de la población.
La tensión Cuba también aumentó tras la visita a la isla del director de la CIA, John Ratcliffe, quien sostuvo reuniones con funcionarios cubanos y responsables de inteligencia.
Aunque el encuentro fue presentado oficialmente como parte de contactos de seguridad, sectores políticos y diplomáticos cubanos interpretaron la visita como una señal de presión directa por parte de Estados Unidos.
En su publicación, Miguel Díaz-Canel afirmó que Cuba ha sido objeto de una “agresión multidimensional” por parte de Estados Unidos y aseguró que el país tiene el derecho “absoluto y legítimo” de defenderse ante una eventual arremetida militar.


