Rex Heuermann fue condenado este miércoles a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, tras declararse culpable de ocho asesinatos vinculados al caso de Gilgo Beach, en Nueva York.
La sentencia marca el cierre judicial de uno de los casos criminales más impactantes en la historia reciente de Estados Unidos.
Durante la audiencia, familiares de las víctimas confrontaron a Heuermann y expresaron su dolor por la pérdida de sus seres queridos.
Jasmine Robinson, prima de Jessica Taylor, afirmó que “un millón de años no es suficiente”, mientras otros familiares recordaron el impacto de los crímenes en sus vidas.
Heuermann, de 62 años, admitió en abril el asesinato de siete mujeres y reconoció también haber matado a una octava víctima, Karen Vergata, aunque no fue acusado formalmente por ese crimen.

Según declaró ante el tribunal, estranguló a sus víctimas y desmembró algunos de los cuerpos.
El caso de Rex Heuermann permaneció sin resolver durante años y se convirtió en uno de los mayores misterios criminales de Nueva York.
La mayoría de las víctimas desaparecieron entre 2000 y 2010, mientras que sus restos fueron hallados en distintos puntos de Long Island, cerca de Gilgo Beach.

Las investigaciones avanzaron en 2022, cuando los detectives lograron vincularlo mediante pruebas de ADN obtenidas de una corteza de pizza desechada, además de registros telefónicos y archivos digitales que, según los fiscales, contenían un “plano” de los asesinatos.
Con la sentencia de Rex Heuermann, las autoridades consideran cerrado uno de los procesos más complejos de las últimas décadas.
Sin embargo, para las familias de las víctimas, el fallo representa justicia, aunque reconocen que ninguna condena podrá devolverles a sus seres queridos.


