Por: Joenny Pérez.- La guerra de Irán ha provocado nuevas reacciones en la comunidad internacional, entre ellas la de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien expresó una postura cercana a Estados Unidos e Israel en medio del conflicto en Oriente Próximo.
Durante una intervención en la conferencia anual de embajadores de la Unión Europea celebrada en Bruselas, la dirigente afirmó que “no debe derramarse ni una lágrima por el régimen iraní”.
En su discurso, la presidenta del Ejecutivo comunitario sostuvo que la Unión Europea ya no puede confiar únicamente en el sistema internacional basado en reglas como mecanismo para defender sus intereses.
Según explicó, el bloque europeo enfrenta amenazas cada vez más complejas que obligan a replantear la forma en que se desarrolla su política exterior y su papel en el escenario geopolítico global.
Von der Leyen señaló que Europa “ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial” ni de un sistema que, en su opinión, pertenece a una etapa que “ya se ha ido y no volverá”.

Aunque reafirmó el respaldo europeo al orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial, insistió en que ese marco ya no puede considerarse la única herramienta para proteger los intereses del bloque.
Durante su intervención, también pidió una reflexión “urgente” sobre si las doctrinas y, los procesos de toma de decisiones diseñados en un contexto de estabilidad y multilateralismo siguen siendo adecuados frente a los cambios actuales. En ese sentido, planteó la necesidad de construir un camino europeo propio y de desarrollar una política exterior más realista, orientada por intereses estratégicos.
Al referirse al origen del conflicto, la dirigente europea pidió evitar el debate sobre si la guerra en Irán fue “elegida” o “necesaria”. En su lugar, sostuvo que Europa debe concentrarse en analizar la situación actual y sus implicaciones. En ese contexto, recordó que algunos iraníes dentro y fuera del país han celebrado la muerte del ayatolá Alí Jamenei, mientras otros consideran que este momento podría abrir la posibilidad de cambios políticos en la nación.

No obstante, Von der Leyen también advirtió sobre las posibles consecuencias del conflicto, señalando que ya se observan efectos en áreas como la energía, las finanzas, el comercio, el transporte y los desplazamientos de población.
A pesar de ese escenario, subrayó que Europa no puede “replegarse” ante un mundo cada vez más inestable y reiteró que el bloque continuará implicado en los asuntos internacionales, mientras mantiene su apoyo a Ucrania y busca respuestas a los desafíos globales derivados de la guerra.


