El secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó este lunes su “preocupación” por el “deterioro” de la situación en Cuba, en medio de la grave crisis energética que se ha intensificado en las últimas semanas, en el contexto del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
“El secretario general está preocupado por la situación, que está empeorando”, indicó el portavoz Stéphane Dujarric durante una rueda de prensa, al referirse a los efectos que la escasez de combustible tiene sobre la población cubana.
Según afirmó, “las necesidades de petróleo continúan sin satisfacerse”, lo que está “afectando” al funcionamiento de servicios básicos y la actividad económica.
El portavoz recordó que la Asamblea General de la ONU ha solicitado en múltiples ocasiones el levantamiento del embargo impuesto por Estados Unidos a la isla, señalando que este afecta negativamente el desarrollo económico y las condiciones de vida en el país.
En ese contexto, reiteró el llamado del secretario general al diálogo.
“Creemos firmemente en la importancia del diálogo. El secretario general quiere diálogo”, afirmó, al tiempo que destacó que la ONU mantiene equipos en el terreno trabajando con el Gobierno cubano para apoyar la respuesta humanitaria y aliviar la situación de la población.
Cuba atraviesa desde mediados de 2024 una profunda crisis energética, que se ha intensificado desde enero debido a mayores dificultades en el acceso al combustible y al reciente bloqueo del petróleo venezolano hacia la isla, ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump.
La isla produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas y depende en gran medida de la importación de crudo y sus derivados para sostener su sistema eléctrico.
Para este lunes, la estatal Unión Eléctrica (UNE), adscrita al Ministerio de Energía y Minas, proyecta que durante el horario de mayor demanda —tarde-noche— la capacidad de generación será de 1,457 megavatios (MW), frente a una demanda máxima estimada de 3,180 MW.
Este déficit de 1,723 MW obligará a realizar desconexiones programadas por un total de 1,753 MW, con el fin de evitar apagones desordenados.
Los prolongados cortes de electricidad han paralizado sectores productivos, afectado servicios y aumentado el malestar social en un país que ya enfrenta graves dificultades económicas.


