El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) informó que ha fortalecido su servicio de otorrinolaringología mediante la incorporación de nuevos equipos tecnológicos, como parte de su estrategia de salud integral, orientada a mejorar el aprendizaje y promover la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo público.
El Inabie destacó que ese servicio permite detectar, evaluar y dar seguimiento oportuno a afecciones de la nariz, oído y garganta, condiciones que puedan afectar el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes.
Al referirse a la importancia de esta iniciativa, el director ejecutivo de la institución, Adolfo Pérez, destacó que las atenciones de salud forman parte de las políticas de bienestar que respaldan la permanencia escolar.
“Los servicios de salud que brindamos, al igual que la alimentación escolar, contribuyen a crear las condiciones necesarias para que los estudiantes permanezcan en las aulas, uno de los objetivos prioritarios del Gobierno en materia educativa”, afirmó.
Al valorar el impacto de este servicio en las familias beneficiadas, Máxima Julissa Guerrero, madre de una estudiante y tía de otra atendidas en la sede del Inabie, agradeció a esa institución por la ayuda en la identificación y el tratamiento de las dificultades auditivas de las alumnas.
“Desde que llegamos al INABIE el trato ha sido excelente. A mis niñas les dieron los aparatitos para que pudieran escuchar mejor y, además, recibieron otros servicios como atención visual y odontológica. Como madre me siento bendecida y muy agradecida, porque mis niñas ahora están tranquilas, confiadas y felices”, expresó Guerrero.
La institución informó que las consultas de otorrinolaringología se realizan en los consultorios de la sede del Inabie, los martes de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde y los miércoles de 1:00 a 4:00 de la tarde.
Evaluaciones especializadas
La institución explicó que el proceso de atención inicia con una valoración clínica especializada en otorrinolaringología, realizada durante jornadas de salud o consultas programadas, donde se evalúan condiciones frecuentes como hipoacusia, otitis recurrente o crónica, acúfenos, vértigo, trastornos del lenguaje asociados a déficit auditivo, obstrucción nasal crónica, amigdalitis recurrente y apnea del sueño, entre otras afecciones.
Indicó que, de acuerdo con los hallazgos clínicos, a los estudiantes se les indican pruebas diagnósticas complementarias, entre ellas otoscopía y microscopía ótica, audiometría tonal y logo audiometría.
A los mayores de cinco o seis años se les indican de timpanometría, pruebas vestibulares en casos de alteraciones del equilibrio, además de evaluaciones del habla y el lenguaje cuando se identifica impacto en la comunicación.


