Hoy se conmemoran 210 años del natalicio del patricio Matías Ramón Mella, quien disparó su trabuco la noche del 27 de febrero de 1844 en la Puerta de la Misericordia, dando así la señal que inició la rebelión contra la ocupación haitiana y marcó el camino hacia la independencia nacional.
Mella, nacido el 25 de febrero de 1816, desempeñó importantes funciones públicas, entre ellas Comandante de Armas, Ministro de la Guerra, Gobernador de Santiago, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario en Misión Especial ante el Gobierno español.
En 1838 ingresó al movimiento clandestino La Trinitaria, donde su habilidad como estratega lo convirtió en una figura clave para las acciones militares orientadas a lograr la independencia dominicana, hecho que puso fin a la ocupación haitiana.
El 1 de marzo de 1844 se integró como miembro de la recién creada Junta Gubernativa Provisional durante la Primera República y, pocos días después, partió hacia el Cibao, donde asumió el cargo de gobernador de Santiago y delegado de la Junta Central Gubernativa, consolidándose como jefe político y militar de una de las regiones más importantes del país.
Tras la retirada de las tropas haitianas, regresó al Cibao y el 4 de julio proclamó a Duarte como presidente. Debido a esa postura fue expatriado por Pedro Santana y no regresó al país hasta 1848, amparado en la amnistía promulgada por el presidente Manuel Jimenes.
Mella falleció el 4 de junio de 1864, a los 48 años, en una humilde vivienda cercana a la Fortaleza San Luis, en Santiago. Conforme a su voluntad, fue sepultado envuelto en la bandera dominicana, símbolo de la nación por la que luchó hasta el final.
Su legado permanece vivo en la memoria histórica dominicana como ejemplo de valentía, lealtad y firmeza en la defensa de la libertad.


