Los habitantes de Groenlandia calificaron como ofensivas las reiteradas declaraciones de Donald Trump sobre la posibilidad de adquirir el territorio y enviaron un mensaje claro y contundente al mandatario estadounidense: el país no está en venta.
En Nuuk, la capital del país, donde residen cerca de 20,000 personas —aproximadamente un tercio de la población total—, han comenzado a verse camisetas con un mensaje dirigido directamente a Trump: “Groenlandia no está en venta”.
Uno de los que porta la prenda es Aqqalu Jerimiassen, dirigente del partido liberal-conservador Attasut y miembro del Parlamento groenlandés, quien la luce con orgullo, aunque su expresión refleja también una notoria inquietud.
«No quiero vivir así. No quiero vivir con este miedo. Quiero poder dormir sin preocupación», explicó cuando se le pregunta cómo está llevando el acoso de Trump.
En declaraciones a EFE, Jerimiassen, de 39 años, señaló que el mensaje que desea transmitir al presidente de Estados Unidos es claro y directo.
«Respeto. Somos sus aliados y lo seguiremos siendo. Cooperación, sí, podemos tener una buena cooperación. Pero ¿invasión?, no gracias. Siempre podemos ser amigos. No tenemos que enemistarnos», afirmó.
Por su parte, el vicepresidente de Groenlandia, Múte B. Egede, afirmó durante una rueda de prensa celebrada la noche del miércoles que la ciudadanía debe mantenerse cohesionada para hacer frente al aumento de las presiones provenientes de Estados Unidos. Asimismo, llamó a exhibir en las calles la Erfalasorput, la bandera nacional groenlandesa.
«Tenemos una población pequeña, y con la presión que hay sobre nosotros, es completamente necesario cuidarnos mutuamente. Tenemos que darnos fuerza para conservar Groenlandia», dijo Egede.
Un ciudadano danés que residió durante más de dos décadas en Groenlandia y solicitó mantener el anonimato señaló a EFE que, si para cualquier persona la idea de ser “comprada” resulta ofensiva, para la cultura inuit —pueblo indígena del Ártico y mayoría predominante en la isla— esa noción resulta aún más hiriente.
«Ninguna cantidad de dinero sería capaz de comprar Groenlandia a los groenlandeses», aseguró.
Y recuerda como hace un año, cuando Trump indicó por primera vez su intención de comprar Groenlandia y mientras trabajaba para una institución financiera en Nuuk, su oficina hizo un rápido cálculo del precio que tendría Groenlandia.
«El resultado fue una cifra astronómica, entre 250 y 300 millones de coronas danesas (entre 40 y 47 millones de dólares o entre 33 y 40 millones de euros) para cada uno de los 57,000 habitantes de Groenlandia. Con esa cifra preguntamos a nuestros colegas groenlandeses si aceptarían una oferta tan astronómica. Todos la rechazaron», comentó.


