El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó este lunes que su país no mantiene tropas desplegadas en territorio iraní, aunque dejó abierta la posibilidad de un eventual envío de militares como parte de la operación dirigida contra la República Islámica.
“No”, respondió Hegseth al ser consultado durante una rueda de prensa sobre la presencia de soldados estadounidenses en Irán, y añadió que no ofrecería detalles acerca de las acciones que Washington podría o no ejecutar.
Hasta el momento, al menos cuatro militares estadounidenses han muerto tras un ataque aéreo iraní contra objetivos de Estados Unidos en Kuwait, realizado en represalia por la ofensiva estadounidense contra Irán.
Estados Unidos, en coordinación con Israel, puso en marcha el sábado la operación denominada “Furia Épica” contra Irán, una ofensiva que incluyó varios ataques y en la que murió el líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Alí Jameneí, junto a parte importante de la cúpula militar iraní.
Tras los hechos, Teherán prometió represalias por la muerte del ayatolá y respondió con bombardeos aéreos dirigidos contra Israel y contra varios países árabes que albergan bases militares estadounidenses.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump —quien durante la campaña electoral de 2024 prometió evitar la participación del país en conflictos prolongados en el extranjero— afirmó que las operaciones militares contra Irán podrían extenderse por unas cuatro semanas y advirtió sobre la posibilidad de nuevas bajas entre las tropas estadounidenses.
Durante la rueda de prensa, Hegseth afirmó que la operación no tiene como objetivo un cambio de régimen, aunque señaló que, como consecuencia de las acciones militares, “el régimen ha cambiado”.
Asimismo, sostuvo que el conflicto no se convertirá en una guerra prolongada como la invasión estadounidense de Irak en 2003, una intervención que el presidente Donald Trump ha cuestionado en repetidas ocasiones.
«Esto es todo lo contrario. Esta operación es una misión clara, devastadora y decisiva: destruir la amenaza de los misiles, destruir el Ejército, nada de armas nucleares», afirmó Hegseth.


