Estados Unidos destruyó ayer una nueva embarcación en el Pacífico presuntamente operada por organizaciones vinculadas al narcotráfico, en un ataque que dejó dos personas fallecidas y una sobreviviente.
La misión fue ejecutada por el Comando Sur de Estados Unidos como parte del plan Lanza del Sur, y los resultados del operativo fueron difundidos en su cuenta de X acompañados de un video.
Además, las autoridades informaron que fue necesario activar el sistema de búsqueda y rescate para localizar a la persona que logró sobrevivir.
Este ataque es al menos el segundo registrado en aguas internacionales desde el 3 de enero, tras la captura en Caracas del presidente venezolano Nicolás Maduro, y se suma a más de 35 operaciones similares contra embarcaciones desde agosto de 2025.
El Comando Sur de Estados Unidos ha sido el responsable de estos ataques, que han dejado más de 110 personas muertas y han generado críticas tanto dentro de Estados Unidos como a nivel internacional por el uso de la fuerza militar bajo la administración del presidente Donald Trump.
En los últimos meses, las operaciones militares estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas internacionales se han intensificado como parte de una estrategia que, según Washington, busca combatir las rutas de tráfico de drogas desde Centro y Suramérica hacia el mercado estadounidense.
Estas operaciones forman parte de iniciativas como el plan “Lanza del Sur”, llevadas a cabo por el Comando Sur de Estados Unidos con apoyo de medios aéreos y navales, y sus resultados suelen ser publicados regularmente en la cuenta oficial de la fuerza en la red social X.
Desde agosto de 2025, las fuerzas estadounidenses han realizado más de 35 ataques contra embarcaciones sospechosas de participar en el narcotráfico, tanto en el Pacífico Oriental como en distintas zonas del Caribe.
Según informes oficiales, estas operaciones han provocado la muerte de más de 110 personas, y en algunos casos se ha activado el sistema de búsqueda y rescate para localizar a los sobrevivientes.
Estas acciones han suscitado críticas dentro de Estados Unidos y en la comunidad internacional, no solo por el elevado número de víctimas, sino también por el uso de fuerza militar letal en áreas de alto riesgo y por las posibles repercusiones legales y diplomáticas.


