Estados Unidos flexibilizó las sanciones relacionadas con las exportaciones de petróleo venezolano hacia Cuba, al autorizar despachos restringidos mediante compañías privadas con propósitos comerciales y humanitarios, buscando mitigar los efectos de la crisis económica que afecta a la isla.
El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que las sanciones volverían a imponerse si el petróleo termina en manos del Gobierno o de las fuerzas armadas, que controlan buena parte de la economía de la nación comunista.
“Cuba necesita cambiar. Necesita cambiar drásticamente porque es la única oportunidad que tiene de mejorar la calidad de vida de su gente”, afirmó Rubio a la prensa.
La medida adoptada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos obedece a la inquietud en la región ante la posibilidad de un colapso en Cuba, lo que podría generar inestabilidad y un aumento de los flujos migratorios en el Caribe.
El anuncio oficial se produjo poco después de que Rubio participara en la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM) realizada en San Cristóbal y Nieves.
El jefe de la diplomacia estadounidense informó a los líderes del Caribe que la nueva estrategia de Washington D.C. pretende garantizar que la población cubana pueda acceder a recursos básicos, procurando que esos beneficios no lleguen directamente al gobierno de Miguel Díaz-Canel.
El ajuste en la política de sanciones dispone que los envíos de petróleo venezolano hacia Cuba solo podrán efectuarse a través de iniciativas privadas, dejando fuera la participación del Estado y procurando que los recursos beneficien directamente a la sociedad civil.
Asimismo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos precisó que únicamente se permitirán operaciones destinadas a “respaldar al pueblo cubano” y que tengan fines comerciales o humanitarios.


