La detención este jueves de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey británico Carlos III, representa un nuevo episodio en una trayectoria marcada por los escándalos y acerca al que fue el hijo predilecto de la fallecida Isabel II a una caída definitiva, ante el avance del cerco judicial.
La presión ejercida por el monarca en las últimas semanas para que el expríncipe colaborara voluntariamente con la Policía por sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein derivó este jueves en su arresto, por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público.
En el día en que cumple 66 años, Andrés ya no será recordado como un héroe de la guerra de las Malvinas, el “playboy” de la familia real o el excéntrico esposo de Sarah Ferguson, sino como una figura sombría a la que los títulos y privilegios habían protegido hasta ahora.
El escándalo de los llamados “Papeles Epstein” podría representar el golpe definitivo a su trayectoria, luego de convertirse en el primer miembro de alto rango de la familia real británica en la historia moderna en ser arrestado.
Aunque siempre ha negado cualquier implicación en la red de abusos sexuales a menores del financiero estadounidense —fallecido en prisión en 2019—, tanto su madre como su hermano tomaron medidas para apartarlo de manera gradual de la vida pública.
En octubre pasado, el rey le retiró el título de príncipe, al considerar que las acciones emprendidas por Andrés para desvincularse de la familia real, como renunciar a sus honores, no eran suficientes.
Carlos III también le ordenó entonces abandonar el palacio que ocupaba en Windsor —por el que pagaba un simbólico “grano de pimienta”— y trasladarse a la finca de Sandringham, en el condado de Norfolk (este de Inglaterra), donde este jueves fue detenido por la Policía del Valle del Támesis.
Pese a los rumores de irregularidades que circularon durante años, el inicio del declive de Andrés se sitúa en torno a 2015, cuando la BBC reveló que la estadounidense Virginia Giuffre había denunciado ante un tribunal de Florida que fue obligada a mantener relaciones sexuales con él siendo menor de edad, como parte de una red de “esclavas sexuales” liderada por su amigo Epstein.


