Por: Leanlly Pérez- El teniente general ruso Igor Kirillov, jefe de las fuerzas militares de defensa nuclear, biológica y química, fue asesinado el martes por una bomba oculta en un patinete frente a su edificio de apartamentos en Moscú.
El ataque ocurrió un día después de que el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) lo acusara de ordenar el uso de armas químicas prohibidas en el conflicto de Ucrania.
Kirillov, de 54 años, y su asistente murieron en la explosión mientras se dirigían a su oficina.
Kirillov, quien estaba sancionado por varios países, incluidos Reino Unido y Canadá, por su implicación en la guerra en Ucrania, había sido una figura central en las acusaciones de Rusia contra Ucrania por el uso de armas químicas.
Aunque Rusia ha negado el uso de estas armas, el SBU sostiene que se registraron más de 4,800 casos de su uso por parte de Rusia desde el inicio de la invasión en 2022.
El atentado fue realizado con una bomba activada a distancia, y las autoridades rusas han calificado el ataque como un acto de terrorismo.
Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, prometió represalias contra Ucrania, considerando el ataque como una táctica para desviar la atención de los fracasos militares de Kiev.
Este ataque se suma a una serie de asesinatos selectivos durante la guerra, que han afectado tanto a figuras rusas como ucranianas.
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