El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó este lunes en Ginebra que la “escalada agresiva” de Estados Unidos contra Cuba tiene como objetivo generar “una crisis humanitaria” en la isla.
En semanas recientes, el mandatario estadounidense, Donald Trump, ha reforzado el embargo impuesto desde 1962 y ha instado a otras naciones, como Venezuela, a suspender los envíos de petróleo hacia el país caribeño.
Afectada, además, por la interrupción del suministro de crudo desde Caracas, Cuba atraviesa serios problemas de combustible y frecuentes apagones eléctricos.
Estados Unidos “impone ahora un bloqueo energético y se propone crear una catástrofe humanitaria utilizando como pretexto la absurda aseveración de que Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria a su seguridad nacional”, expresó el canciller ante la Conferencia de Desarme celebrada en Ginebra.
El ministro de Relaciones Exteriores calificó estas medidas como “acciones criminales e ilegales que constituyen un despiadado castigo colectivo al pueblo cubano”.
A finales de enero, una orden ejecutiva firmada por Donald Trump describía a la isla como una “amenaza extraordinaria” para Estados Unidos.
«Cuba no amenaza a los Estados Unidos ni a ningún otro país», insistió el jefe de la diplomacia cubana, y aseguró que su país no aplica «políticas con abiertos propósitos de dominación, ni es el país que despliega fuerzas militares y viola la soberanía e integridad territorial de otros estados».
«Permanecer impasibles ante estas pretensiones de imponer una tiranía global pone en riesgo a todos los estados sin excepción», aseguró.
El canciller Bruno Rodríguez participó también ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, reunido este lunes en Ginebra, donde afirmó que “impediremos una crisis humanitaria en Cuba, aunque eso nos cueste caro en penalidades y sufrimientos”.
Días antes, Rodríguez sostuvo un encuentro con el presidente ruso Vladimir Putin.
Asimismo, la semana pasada el mandatario estadounidense Donald Trump calificó a Cuba como un “Estado fallido” e instó a la isla a llegar a un acuerdo, aunque descartó la posibilidad de una intervención para derrocar al gobierno.


