Por: Joenny Pérez.- El acuerdo nuclear con Irán fue objeto de duras críticas por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien cargó contra “Barack Hussein Obama” y calificó el pacto como “peligroso”. Sus declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión internacional tras el inicio de una campaña militar coordinada entre Estados Unidos y Israel contra objetivos estratégicos en Irán.
Desde la Sala Este de la Casa Blanca, Trump compareció para justificar una intervención que, según sus cálculos, se prolongará durante varias semanas y que busca desmantelar definitivamente el programa nuclear y armamentístico de Teherán. El mandatario afirmó que el régimen iraní ignoró sistemáticamente todas las advertencias previas de Washington y “se negó a cesar su búsqueda de armas nucleares”.

En relación con el desarrollo tecnológico iraní, sostuvo que no tenía fines estrictamente defensivos. “El propósito de este programa de misiles de rápido crecimiento era proteger su desarrollo de armas nucleares y hacer extraordinariamente difícil que alguien los detuviera de fabricar estas armas nucleares altamente prohibidas por nosotros”, declaró. Aunque inicialmente se estima que las operaciones tomen entre cuatro y cinco semanas para destruir las capacidades navales y misilísticas del país, Trump advirtió que está preparado “para ir mucho más allá de eso”.
El presidente también se refirió al respaldo internacional a la ofensiva y lanzó críticas a otros líderes mundiales, al sugerir que muchos apoyan la intervención en privado, pero evitan expresarlo públicamente. “Fuimos nosotros los que queríamos que se detuviera. Pero todos nos apoyaban. Simplemente no tenían el coraje de decirlo”, afirmó.
Trump informó además que las fuerzas estadounidenses ya han “derribado” diez barcos iraníes y que los ataques sistemáticos buscan no solo destruir el arsenal actual, sino poner fin a “su capacidad de producir de nuevas” unidades misilísticas. Aseguró que Irán “representaba una amenaza muy clara y colosal para Estados Unidos y nuestras fuerzas estacionadas en el extranjero”. Con la producción de energía mundial también en el centro de posibles contraataques iraníes, el conflicto entra en una fase de elevada incertidumbre que podría redefinir el equilibrio regional en el próximo mes.


