El encuentro entre Trump y Bukele en la Casa Blanca se realizó este jueves 16 de julio en el Despacho Oval bajo carácter privado y sin acceso de la prensa, donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió a su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, uno de sus principales aliados en Latinoamérica.
La reunión estaba incluida en la agenda oficial de Trump para las 11:00 hora local; sin embargo, la Casa Blanca no ofreció detalles sobre los temas tratados durante la conversación. Fuentes del Gobierno salvadoreño indicaron a EFE que se trató de una «reunión privada».
Este fue el segundo encuentro entre ambos mandatarios en el Despacho Oval, luego de la reunión sostenida en abril de 2025, cuando Trump y Bukele respaldaron públicamente la decisión de Estados Unidos de deportar a El Salvador al migrante Kilmar Ábrego García, pese a que existía una orden judicial que impedía su expulsión.
La visita ocurrió tres días después de que Bukele anunciara su intención de optar por un tercer mandato consecutivo, una posibilidad abierta tras una reforma constitucional aprobada el año pasado por la Asamblea Legislativa, controlada por su partido Nuevas Ideas.
La modificación eliminó el límite de dos mandatos consecutivos, amplió el periodo presidencial de cinco a seis años y suprimió la segunda vuelta electoral.
La reforma ha generado críticas de sectores opositores y organizaciones civiles, que señalan que los cambios favorecen la concentración de poder en manos del mandatario salvadoreño.
Bukele, en tanto, mantiene altos niveles de aprobación en la región debido a su política de seguridad contra las pandillas, aunque esta estrategia ha sido cuestionada por organizaciones de derechos humanos por las detenciones masivas y los casos de personas encarceladas sin antecedentes penales.
El encuentro entre Trump y Bukele refleja la cercanía entre ambos gobiernos, luego de que El Salvador se consolidara como uno de los principales aliados regionales de la administración estadounidense desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.
Estados Unidos ha fortalecido sus relaciones con gobiernos conservadores de América Latina y ha respaldado públicamente candidaturas afines en países como Honduras y Colombia.


