Los ataques en Beirut y otras zonas de Líbano dejaron al menos 254 personas muertas y 1,165 heridas el miércoles, según datos ofrecidos por la defensa civil, en medio de una escalada que pone en riesgo el alto el fuego en la región.
De acuerdo con reportes de medios estatales libaneses, Israel continuó los bombardeos durante la madrugada del jueves.
Los suburbios del sur de Beirut fueron alcanzados nuevamente poco antes de la medianoche y al amanecer, mientras que varias ciudades del sur del país también resultaron afectadas.

Estos hechos han generado cuestionamientos sobre la vigencia y el cumplimiento de los términos del alto el fuego, en un contexto de tensiones persistentes en Oriente Medio.
La continuidad de los ataques ha incrementado la preocupación internacional por una posible intensificación del conflicto.

En paralelo, Irán anunció la suspensión del acceso al estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte global de petróleo, como reacción a los ataques registrados en territorio libanés.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, debido al impacto humanitario de los bombardeos y las implicaciones económicas y geopolíticas derivadas de la interrupción en rutas energéticas clave.


