El viacrucis de León XIV marcó su primera participación en esta tradición como pontífice frente al Coliseo romano, en una ceremonia realizada bajo el contexto de múltiples conflictos armados en distintas regiones del mundo.
La vigilia tuvo lugar a pocos días de la Pascua, con la asistencia de miles de fieles que acudieron al emblemático anfiteatro.
El evento se desarrolló como uno de los momentos centrales de la Semana Santa, en un ambiente de recogimiento y reflexión.
Entre los asistentes, una mujer católica de origen palestino expresó su preocupación por la relación entre política y religión, al tiempo que manifestó su esperanza en la posibilidad de alcanzar la paz.

La participante, nacida en Nazareth y residente en Estados Unidos, esperó varias horas para participar en la ceremonia.
El encuentro congregó a unos 30,000 fieles de distintos países, quienes participaron en silencio, iluminados por velas, en una jornada caracterizada por cantos litúrgicos y lecturas de meditaciones.
La actividad estuvo marcada por llamados a la convivencia y al fin de los conflictos.
Otro asistente, procedente del Líbano, señaló que acudió con el propósito de transmitir un mensaje de paz y coexistencia, pese a las dificultades para viajar en el contexto actual.

Durante la ceremonia, el mensaje del pontífice fue percibido por algunos asistentes como un llamado simbólico a la paz. El viacrucis se desarrolló en un ambiente solemne, en el que fieles, religiosos y familias participaron en una jornada centrada en la reflexión espiritual.


