Por: Joenny Pérez.- El Gobierno de China acusó este martes a Estados Unidos e Israel de “incitar un cambio de régimen” en Irán tras los ataques lanzados el pasado 28 de febrero y calificó de “inaceptable” el asesinato del líder de la república islámica, Alí Jameneí, en medio de las negociaciones nucleares entre Teherán y Washington.
La postura oficial fue reiterada en una rueda de prensa en Pekín.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, afirmó que la ofensiva estadounidense e israelí “viola el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales”.

Sus declaraciones se producen después de que el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, mantuviera conversaciones telefónicas con sus homólogos de Irán, Omán y Francia.
Mao estructuró la posición china en tres ejes: el cese inmediato de las operaciones militares, el retorno al diálogo y la oposición a acciones unilaterales. Asimismo, sostuvo que Pekín apoya a Irán en la defensa de su soberanía, al tiempo que toma en consideración las “legítimas preocupaciones” de seguridad de los países del Golfo.
En relación con la cuestión nuclear, la portavoz subrayó que China respeta el “derecho legítimo de Irán al uso pacífico de la energía nuclear” y consideró que el asunto debe volver “a la vía de la resolución política y diplomática”, insistiendo en que cualquier salida al conflicto debe evitar la escalada.
Seguridad energética en foco
Consultada sobre el impacto en la seguridad energética y el tránsito por el estrecho de Ormuz, Mao instó a “salvaguardar la estabilidad y el flujo fluido del suministro energético” y aseguró que China “adoptará las medidas necesarias para proteger su propia seguridad energética”.
El estrecho es una ruta clave para el comercio mundial de petróleo.

China, principal socio comercial de Irán y su mayor importador de crudo, ya había condenado el domingo la muerte de Alí Jameneí durante la ofensiva. La acusación de “cambio de régimen” marca un endurecimiento del discurso de Pekín frente a la actuación de Washington y Tel Aviv, en un contexto de creciente tensión internacional.


