Por: Joenny Pérez.- Las acciones defensivas contra Irán entran en el escenario europeo después de que Francia, Alemania y Reino Unido se declararan dispuestos a lanzar medidas “necesarias y proporcionadas” para proteger sus intereses en Oriente Próximo.
Los tres gobiernos advirtieron a Irán que cese los “ataques indiscriminados” y acordaron coordinar cualquier respuesta con Estados Unidos.

La declaración conjunta del llamado E3 se produce tras la intervención militar de Estados Unidos e Israel el sábado contra el régimen iraní. Francia y Reino Unido, ambas potencias nucleares con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, cuentan con bases en la región. Alemania, en proceso de rearme, ha comparado el efecto desestabilizador de Irán con el que representa Rusia para Europa.
“Los ataques temerarios de Irán han apuntado a nuestros aliados cercanos y están amenazando a nuestro personal de servicio y nuestros civiles en la región”, señala la declaración firmada por el presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Keir Starmer; y el canciller alemán, Friedrich Merz. Y añaden: “Tomaremos medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región, potencialmente con acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de disparar misiles y drones desde su origen”.
Una base naval francesa en Abu Dabi fue atacada con drones, según informó la ministra francesa de Defensa, Catherine Vautrin. El impacto causó daños en un hangar, sin víctimas mortales ni heridos. Asimismo, el contraataque iraní golpeó bases internacionales con presencia de tropas alemanas en Irak y Jordania, sin que se registraran bajas.
El primer ministro británico explicó que, aunque el Reino Unido no participó en los ataques iniciales, Irán “está golpeando intereses británicos y poniendo en riesgo a ciudadanos británicos”.

Londres ha autorizado a Estados Unidos el uso de bases británicas con el objetivo defensivo de destruir misiles iraníes en sus depósitos de origen.
Los tres países acordaron además trabajar junto a Washington y aliados regionales en el futuro de la región y una posible transición en Irán, pese al ostensible desprecio del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia Europa.


