Con un enérgico «¡Qué rico es ser latino!», Bad Bunny encendió el escenario del Super Bowl y convirtió el espectáculo en un vibrante homenaje a Latinoamérica, repleto de símbolos de su Puerto Rico natal y de la cultura latina.
Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre real del artista, abrió su participación con el éxito “Tití me preguntó”, luciendo un traje blanco inspirado en un uniforme de fútbol americano y llevando bajo el brazo un balón de fútbol.
Luego empezó a sonar “Yo Perreo Sola”, un tema que Bad Bunny dedicó a las mujeres que desean disfrutar en la pista con tranquilidad, sin ser incomodadas. La canción, incluida en su álbum de 2020 “Yo Hago Lo Que Me Da La Gana”, lanzado en plena pandemia, se consolidó como un himno contra el acoso
Un show de Bad Bunny no estaría completo sin la icónica casita: una réplica de una vivienda puertorriqueña de cemento, presente en muchos de sus conciertos y que esta vez guardaba una de las grandes sorpresas de la noche.
El artista había prometido una fiesta a lo grande, y cumplió. También anunció que habría numerosos invitados, y así fue: desfilaron figuras como Cardi B, la colombiana Karol G, el chileno Pedro Pascal, Jessica Alba, Young Miko, David Grutman, además de Lady Gaga y Ricky Martin, quienes fueron los únicos en acompañarlo vocalmente durante el espectáculo.
“Buenas tardes California, mi nombre Benito Antonio Martínez Ocasio”, se presentó Bad Bunny. Luego añadió: “Si hoy estoy aquí es porque nunca deje de creer en mi y tu también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas”, mientras comenzaban a sonar los acordes de “Mónaco”.
En medio del montaje, se escenificó una boda entre lo que se presume era una persona migrante y un ciudadano estadounidense, un gesto que simbolizó la diversidad del país y funcionó como una protesta silenciosa que no pasó desapercibida. Bad Bunny terminó cayendo dentro de la casita y se retiró mientras resonaban los ecos de “Gasolina”, de Daddy Yankee.
La emoción por ver al reguetonero puertorriqueño se convirtió en sorpresa cuando, en su lugar, apareció de manera inesperada la estrella estadounidense Lady Gaga. Con un elegante traje azul y acompañada por una orquesta tropical, la cantante se adueñó del escenario para interpretar “Die With a Smile” junto a una banda de salsa.
Gaga se despidió justo antes de que iniciara “Baile Inolvidable”, considerado el punto más alto del espectáculo.
El estadio Levi’s de Santa Clara estalló cuando sonaron los primeros acordes de “NUEVAYoL”. En esa escena, Bad Bunny reapareció para entregar simbólicamente un premio Grammy a un niño que veía la transmisión junto a su padre.
La bomba puertorriqueña y el sapo concho
Desde el escenario ambientado como una plantación de bananos, y sentado en una de las sillas blancas similares a la que aparece en la portada del álbum “Debí tirar más fotos”, Ricky Martin se sumó al espectáculo para interpretar el tema reivindicativo “Lo que le pasó a Hawai”.
Aunque la presentación mantuvo un tono políticamente correcto, estuvo llena de símbolos y mensajes: desde residentes de las zonas más empobrecidas de Puerto Rico bailando al ritmo del reguetón, hasta los postes eléctricos que rodeaban a Bad Bunny mientras sostenía la bandera de su país y cantaba “El Apagón”.
Tampoco faltó el sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico en peligro crítico de extinción, que Benito ha convertido en emblema de su más reciente gira mundial.
El show se acercaba al cierre, pero antes el artista pronunció las únicas palabras en inglés de toda su actuación: “God bless America”. Luego comenzó a mencionar países del continente y, sobre el escenario, aparecieron las banderas de todas las naciones que conforman Latinoamérica.


