China expresó este viernes su apoyo a Cuba y rechazó las medidas adoptadas por Estados Unidos contra el suministro de petróleo a la isla, al entender que dichas medidas afectan la soberanía del país caribeño y limitan el derecho de su población al desarrollo.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, declaró en rueda de prensa que Pekín “apoya firmemente a Cuba en la salvaguarda de su soberanía y su seguridad nacionales”, y reiteró su oposición a la “injerencia externa”, así como a “acciones e incluso prácticas inhumanas que privan al pueblo cubano de su derecho a la supervivencia y al desarrollo”.
Estas declaraciones se produjeron luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmara una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles a los bienes provenientes de países que vendan o suministren petróleo a Cuba, al calificar la situación en la isla como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
La disposición otorga a los departamentos de Comercio y de Estado la facultad de identificar a los países que podrían verse afectados por estas nuevas tarifas, en un contexto en el que Washington ha señalado a China, Rusia e Irán como naciones con vínculos energéticos con La Habana.
Pekín evitó referirse a eventuales consecuencias concretas de la medida en los intercambios comerciales con Estados Unidos, aunque reiteró su oposición a las sanciones unilaterales y a cualquier estrategia de presión que, a su entender, profundice la crisis humanitaria en la isla.
China ha sostenido de manera constante la necesidad de poner fin al embargo estadounidense contra Cuba y ha cuestionado en distintos foros internacionales el uso de sanciones como herramienta de política exterior.
En los últimos años, ambos países han mantenido vínculos de cooperación en áreas como la asistencia financiera y el suministro de bienes esenciales. De acuerdo con especialistas, Cuba también habría revendido a China parte del petróleo subsidiado que recibía de Venezuela, un apoyo que se vio interrumpido tras la intervención de Estados Unidos en ese país.
Las declaraciones de Guo se suman a posturas previas de Pekín, en las que ha afirmado que seguirá brindando respaldo a Cuba “en la medida de sus capacidades”, en un contexto de creciente presión internacional sobre el abastecimiento energético de la isla.
Cuba enfrenta una severa crisis económica y energética, caracterizada por la escasez de productos básicos, la falta de combustible y apagones recurrentes, una situación que las autoridades cubanas atribuyen en gran parte al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, además de problemas internos y los efectos acumulados de la pandemia.
La isla lleva varios años atravesando una de las etapas más críticas de su historia reciente, impulsada, entre otros factores, por la ineficiencia de su modelo económico centralizado, lo que se ha traducido en desabastecimiento de combustible, alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales.


