La Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE) y varios países manifestaron su preocupación por la situación política en Haití, luego de que cinco de los siete miembros del Consejo Presidencial de Transición (CPT), cuyo mandato finaliza el 7 de febrero, solicitaran la destitución del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé.
En un comunicado, la Delegación de la Unión Europea en Haití y las embajadas de Alemania, España y Francia hicieron un llamado a las autoridades haitianas de transición para que actúen «con responsabilidad y sentido del interés general».
Asimismo, recordaron que, al igual que otros miembros de la comunidad internacional, están comprometidos con Haití para «ayudarle» en la recuperación de la seguridad, la prosperidad y la democracia.
«Cualquier cambio en la cúpula del Gobierno a pocos días de que finalice el Consejo Presidencial de Transición pondría en peligro la dinámica alentadora de las fuerzas de seguridad contra las bandas criminales», precisó el comunicado.
Por su parte, la Secretaría General de la OEA señaló que continúa monitoreando de cerca la evolución de la situación política en Haití y reafirmó su «compromiso» con el diálogo con las autoridades haitianas, en medio de la incertidumbre que persiste respecto al marco de la actual transición.
«Las decisiones relativas a los futuros acuerdos de gobernanza corresponden al liderazgo haitiano y a los actores nacionales interesados», indicó en un comunicado.
Cualquier acuerdo político que surja de este proceso «debería estar claramente definido y ser de duración limitada, a fin de que los mecanismos de transición conserven su carácter temporal», señala el comunicado.
La OEA recordó que el mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT) debe concluir el próximo 7 de febrero, según lo establecido, y subrayó que resulta fundamental un enfoque orientado a los resultados, priorizando el restablecimiento de la seguridad y la organización de elecciones.
El comunicado señala que Haití «se encuentra en un momento crítico de su historia. (…) El país sigue enfrentándose a retos urgentes en materia de seguridad, al tiempo que trabaja por el restablecimiento de las instituciones legítimamente elegidas, fundamento de la recuperación económica y social».
En este contexto, la OEA hizo un llamado a todos los actores políticos y fuerzas vivas del país a actuar de manera responsable, en beneficio de la paz y del pueblo haitiano, reafirmando que Haití «sigue siendo» una prioridad y reiterando su compromiso de «apoyar» la gobernanza estable y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
Según los términos de un acuerdo nacional firmado el 3 de abril de 2024, el CPT, instalado el 25 de abril del mismo año, tenía como misión restablecer la seguridad en los territorios controlados por bandas armadas, organizar elecciones generales inclusivas y democráticas, realizar un referéndum sobre un proyecto de Constitución y promover la reactivación de la actividad económica, objetivos que hasta ahora no se han alcanzado.
Las autoridades han programado la primera vuelta de las elecciones presidenciales para el 30 de agosto de 2026.
Las últimas elecciones presidenciales se realizaron en 2016, resultando elegido Jovenel Moïse, quien fue asesinado en 2021.
Mientras tanto, la violencia armada en Haití, país sumido desde hace años en una profunda crisis, se ha intensificado en áreas urbanas y periurbanas, donde las pandillas utilizan armas de gran calibre y ejecutan ataques coordinados en múltiples frentes.


