Por: Leanlly Pérez- El asesinato de un joven de 24 años en el norte de la India, tras ser atacado por una turba que se burló de su apariencia física y lo llamó “chino”, ha generado una ola de indignación nacional y reavivado el debate sobre el racismo y la discriminación en el país.
La víctima, identificada como Angel Chakma, originario del estado nororiental de Tripura, murió el pasado 25 de diciembre a causa de las heridas provocadas por un ataque con arma blanca ocurrido dos semanas antes en la ciudad de Dehradun, informaron autoridades locales.
De acuerdo con la investigación policial, Chakma y su hermano fueron interceptados en un mercado industrial, donde un grupo de hombres comenzó a insultarlos con expresiones racistas relacionadas con sus rasgos asiáticos. El enfrentamiento escaló luego de que la víctima respondiera a los ataques verbales, lo que derivó en una agresión física que terminó siendo fatal.
El crimen ha provocado protestas en varias ciudades del país, especialmente entre estudiantes y activistas, quienes denuncian discriminación sistemática contra las comunidades del noreste de la India. Líderes políticos y organizaciones de derechos humanos han exigido justicia y una investigación exhaustiva del caso.
Hasta el momento, cinco personas han sido detenidas, aunque las autoridades no han aplicado cargos por crimen de odio, una decisión que también ha sido cuestionada por sectores sociales y políticos.
El caso ocurre en un contexto de tensiones regionales y ha puesto nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de minorías étnicas que, pese a ser ciudadanos indios, continúan siendo tratados como extranjeros en su propio país.


